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sábado, 14 de julio de 2012

Nos reforman, Nos esclavizan


Nuevas y lamentables reformas ha llevado a efecto el gobierno del Estado Español, nefastas para el bienestar y la libertad de sus ciudadanos, somos mas esclavos, mas pobres y mas débiles.
Aquellos que gobiernan sobre los gobiernos han creado una crisis que es sin duda el caldo de cultivo perfecto para hacer de todos nosotros seres débiles, pusilánimes e inoperantes, en este vídeo hablamos sobre nuestro políticos (y hacemos una breve referencia a México también) y lo que realmente pasa por su cabeza. ---Por sus actos los conocerás---

sábado, 26 de mayo de 2012

Niña de 12 años, Victoria Grant, explica cómo los bancos cometen fraude


La niña de 12 años de edad, Victoria Grant, explica por qué su país natal Canadá, y la mayor parte del mundo, está en deuda.

Discurso del 27 de abril de 2012 en la Public Banking in America Conference (Philadelphia, PA.)

lunes, 30 de abril de 2012

El falso problema de la deuda pública. El caso de EE.UU. (y de España)


 
No existe plena conciencia en muchos círculos progresistas de que el llamado “problema de la deuda pública” es un fenómeno creado artificialmente para justificar el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Un caso claro, entre otros muchos, es el debate existente en EEUU sobre tal deuda. En un intento de reducir el Estado del Bienestar, las fuerzas conservadoras y neoliberales (las derechas) están promoviendo la percepción de que la deuda pública del Estado federal es insostenible, requiriéndose recortes muy sustanciales del gasto público, y muy en particular del gasto público social, incluyendo el de la Seguridad Social y el de los servicios públicos del Estado del Bienestar (con especial énfasis en los programas federales de asistencia sanitaria a los ancianos, ‘Medicare’, y a las personas en situación de extrema pobreza, ‘Medicaid’, programa, éste último, que se cofinancia con los Estados para cubrir a las personas llamadas “médicamente indigentes”, término que se utiliza para definir a aquellas personas que no pueden pagar sus facturas médicas. En la promoción de tal postura, los medios de difusión de la derecha (como el ‘The Wall Street Journal’) publican artículos e informes que son citados también por los corresponsales españoles en EEUU sin ninguna crítica, contribuyendo a la difusión de tal percepción. Entre ellos destaca Antonio Caño, el corresponsal de ‘El País’ en Washington.
El problema con tales reportajes es su nula credibilidad científica. Veamos los datos. La deuda pública federal creció en los últimos diez años (del 2000 al 2010) 9,2 billones de dólares. Este crecimiento ha sido causado por los siguientes gastos: 1) el 34,2% de este crecimiento (3,15 billones) nace del recorte de impuestos aprobado por el presidente Bush, que ha beneficiado primordialmente a las grandes fortunas; 2) el 22,9% (2,1 billones) del crecimiento del gasto militar, consecuencia de las guerras de Irak y Afganistán; y 3) el 9,8% (0,9 billones) de la ayuda directa (subsidios públicos) a la banca (y que no incluye los préstamos a Wall Street, 9 billones que no se contabilizan al presupuesto del Estado, pues se consideran –erróneamente- como préstamos). En total, la gran mayoría del crecimiento de la deuda pública (el 67%) se debe a medidas de apoyo al complejo militar industrial, a la banca y a las rentas superiores. Sin embargo, ninguna de las medidas encaminadas a reducir la deuda pública está orientada a cambiar estas políticas. En su lugar, se intenta reducir el gasto público social, concretamente la Seguridad Social y los servicios sanitarios, y ello a pesar de que la Seguridad Social (las pensiones principalmente) no ha contribuido en absoluto al crecimiento de la deuda pública. Todo lo contrario, la Seguridad Social (que no se contabiliza en el presupuesto federal) ha estado en superávit en los últimos veinticinco años (alcanzando los 2,4 trillones de dólares), calculándose que producirá un trillón de dólares más en el superávit de los próximos diez años (en este artículo se utiliza “trillones” y “billones” según la terminología estadounidense). En realidad, las estimaciones más creíbles, por su rigor, son las producidas por los propios expertos de la Seguridad Social que señalan que la Seguridad Social estadounidense no tiene ningún problema de solvencia durante los próximos 50 años. La Seguridad Social no ha contribuido en absoluto al crecimiento de la deuda pública, al contrario. Sus intereses han estado financiando la deuda pública. El argumento de que hay que reducir las pensiones a fin de salvar la deuda pública, que hace ‘The Wall Street Journal’, y que reproduce Antonio Caño en ‘El País’, es insostenible y muestra una ignorancia o malicia que pertenece a la esfera de creencias dogmáticas neoliberales impermeables a la luz de los datos.
En cuanto a los servicios públicos sanitarios, ellos han contribuido en un porcentaje muy menor (1,9%) al crecimiento de la deuda pública. En realidad, el capítulo más importante que ha contribuido al crecimiento de tal déficit ha sido el capítulo ‘D’ de ‘Medicare’, es decir, el gasto farmacéutico, consecuencia de la medida adoptada por el presidente Bush jr., que prohibió (sí, sí, prohibió) al Gobierno federal marcar el precio de los productos farmacéuticos comprados por tal gobierno, permitiendo que fuera la propia industria farmacéutica la que definiera tales precios. El capítulo de farmacia, que se contabiliza aparte, fue el que representó un porcentaje mayor, 4,8% (450 millones), resultado del gran poder de la industria farmacéutica, que recogió amplios beneficios, conllevando este incremento.
Un 2,7% (255 millones) del aumento se debió a la bajada de impestos, resultado del crecimiento del desempleo. Un 2,9% (270 millones) fue resultado del crecimiento del pago de los intereses de la deuda.
El estímulo económico, iniciado por el presidente Bush y expandido notablemente por el presidente Obama, representó el 20,6% del crecimiento de la deuda pública (1.896 millones). Este estímulo consistió en rebajas de impuestos (durante el mandado del presidente Bush), a los cuales el presidente Obama añadió inversiones públicas en creación de empleo, medida más estimulante del crecimiento económico que la reducción de impuestos, y que frenó la Recesión que iba en camino de convertirse en Depresión.
El segundo error que hace la derecha estadounidense y que reproduce la derecha española, es considerar el tamaño de la deuda pública (como porcentaje del PIB) como el indicador de su gravedad, es decir, de su impacto negativo en la economía. Este error es fácilmente demostrable, cuando se observa que los intereses de la deuda pública en EEUU son los más bajos de los existentes hoy en el mundo desarrollado. Si los bonos públicos se percibieran como arriesgados e inseguros, como ocurre en España (que tiene una deuda pública mucho más baja que el promedio de la UE-15 y de EEUU), sus intereses serían elevadísimos. Y en cambio son bajísimos y, a pesar de ello, los mercados financieros los valoran muy positivamente (ignorando las valoraciones negativas que hacen de ella las agencias de rating). ¿Cuál es, pues, el problema con la deuda pública en EEUU? En realidad, ninguno. Lo que ocurre es que la derecha (tanto en EEUU como en España) está utilizando todo tipo de argumentos, errores y falsedades para cargarse al Estado del Bienestar.
Una situación semejante ocurre en España. La deuda pública española es más baja que la del promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE de semejante desarrollo económico al español, e incluso más bajo que la deuda pública alemana. Los elevadísimos intereses del Estado español (que incluye tanto el Estado central como el autonómico y municipal) no tienen nada que ver, repito, nada que ver, con el tamaño de la deuda pública. Ni tampoco mucho que ver con la manoseada “confianza de los mercados”. Tiene que ver primordialmente con decisiones políticas, entre las cuales una de las más importantes es la negativa del Banco Central Europeo (que no es un banco central, sino un ‘lobby’ de la banca, y muy en especial de la banca alemana) a comprar deuda pública española, exigiendo al Estado español que desmantele su Estado del Bienestar como condición de que el Banco Central compre tal deuda pública. Es un chantaje vergonzoso que se utiliza por la derecha española (y europea) para conseguir lo que siempre han deseado. El llamado “problema de la deuda pública” es un problema artificial, es decir, creado por voluntad política (de sensibilidad neoliberal) a fin de desmantelar las conquistas sociales de las clases populares. Así de claro.
Fuente: Sistema Digital

jueves, 22 de marzo de 2012

Hacia una Europa sin dinero en efectivo


Los suecos avanzan hacia una economía sin dinero en efectivo
En Suecia disminuye el uso de dinero en efectivo mientras se apuesta cada vez más por una economía digital. Suecia, el primer país europeo en introducir billetes bancarios en 1661, es ahora el que más deprisa se deshace de ellos.
En la actualidad, a medida que el avance tecnológico se hace más evidente, los billetes y monedas representan sólo el 3% de la economía de Suecia, comparado con el 9% en la eurozona y el 7% en EE. UU., según el Banco de Pagos Internacionales, organismo internacional de cooperación monetaria que agrupa a los bancos centrales del mundo. En esta nación los autobuses públicos ya no aceptan dinero en efectivo y un número pequeño pero creciente de empresas sólo acepta el pago con tarjeta.
Por un lado, quienes se oponen a la creciente economía digital aseguran que el sistema no mira por la gente de edad avanzada que reside en las zonas rurales y no tiene tarjeta de crédito o simplemente no sabe cómo utilizarla. Asimismo, los detractores creen que con esta economía los bancos son los mayores beneficiarios al cobrar alrededor de 5 coronas suecas (0,80 dólares) por cada transacción realizada mediante tarjeta de crédito.
Entre los defensores de “un mundo sin dinero en efectivo” se encuentra Björn Ulvaeus, ex miembro del grupo musical ABBA que considera que éste es un asunto de seguridad, especialmente después de que su hijo fuese víctima de robos en tres ocasiones. Ulvaeus aboga por una transición más rápida hacia una economía totalmente digital, aunque solo sea para hacerle la vida más difícil a los ladrones.
El impacto del descenso de la economía monetaria ya se refleja en las estadísticas relacionadas con la delincuencia. Tanto los asaltos a los transportes de seguridad como el número de robos a bancos en Suecia han disminuido considerablemente en los últimos años.
La prevalencia de las transacciones electrónicas y el consecuente rastro digital que dejan, también ayudan a explicar por qué Suecia tiene menos corrupción que países como Italia o Grecia donde el dinero se guarda tradicionalmente en una caja fuerte, dice el profesor de economía Friedrich Schneider, de la Universidad Johannes Kepler de Austria. La gente que emplea su tarjeta bancaria está menos involucrada en actividades de economía sumergida, dice el profesor.
Sin embargo, con el aumento de esta práctica no solo crecen los delitos cibernéticos y los casos de fraude a través de la Red, sino que también surgen problemas de privacidad debido al rastro electrónico que dejan las transacciones.